Amiga Mercedes:

Quiero decirte que he escuchado tu cuento un par de veces: la primera, cuando Alfonso escribió su post, y, la segunda, esta misma mañana, antes de escribir mi anterior comentario, un tanto jocoso, por cierto... y puedo decirte que en ambas ocasiones me ha encantado, y que ha sido un verdadero placer el escucharlo contado con tu hermosa voz... Los que me conocen saben muy bien que es así, especialmente mis amigos Jolu y Alfonso, con los que he mantenido más de una charla, tanto bis a bis como con amigos comunes...

Pero este es un espacio de debate, en el que las cosas hay que verlas y tratarlas desde diferentes perspectivas... Se coincide en el hecho de que el "audiolibro" es una rareza en España, con un público minoritario... Los antecedentes del "audiolibro" ya los he comentado, y también eran algo raro y con un público minoritario, por lo que el "autolibro", en realidad, no es ninguna novedad, en ninguno de los sentidos... Es más, dentro del mismo género podrían incluirse los relatos radiados y las famosas novelas radiadas (o radionovelsas o seriales, o cómo se las quiera llamar) de antaño, y de eso mi querido amigo Jolu sabe un rato... A estas "viejas cosas" bien se las podría haber aplicado el prefijo "audio", pero nunca el de "vídeo", "tele", etc., tan usuales en este mundo actual de las "nuevas tecnologías", las que, por otra parte, no son tan nuevas cómo los voceros de las mismas nos quieren dar a entender...

Al parecer, estas "nuevas tecnologías" hacen que a los artistas y a otro tipo de gente se les desborde la imaginación, al poner en sus manos nuevos artilugios y medios de soporte con los que expresarse de "otra manera"... manera que, por otra parte, tampoco es tan nueva... La verdadera novedad reside en la velocidad con la que se puede divulgar las cosas... y en la inmediated de acceso a sus contenidos...

Puede que todo lo dicho sean digresiones del tema en objeto, pero son cuestiones que, de alguna manera y bajo mi punto de vista, tienen bastante que ver con el... Al "audiolibro" podemos considerarlo como un Libro que se "escucha", pero que no se "lee"... ¡Huy, que cosa más rara!... Pues para distinguirlo del actual Libro habrá que llamarlo de otra manera, pues no creo que baste con añadirle el prefijo "audio", aunque sabiendo de qué se trata, por la costumbre de oirlo, tampoco importa tanto... Es parecido a lo que algunos, o muchos, pretenden hacer con el llamado "matrimonio" entre personas del mismo sexo...

En cualquiera de los casos, Mercedes:

¡¡¡ Felicidades por tu trabajo !!!
