José Bernardo Álvarez de Benito escribió:Yo abogo... porque los directores, pagados o no, sean de verdad "profesionales", conscientes de la delicada labor que realizan, sin rehuir tiempo, esfuerzo, estudio y dedicación,...

En esto estamos totalmente de acuerdo, y con todo lo que dices en tu discurso, claro y preciso, como todos los tuyos, ya que, en el fondo, todas mis intervenciones han tenido como fundamento ese mismo
leitmotiv...

Sin embargo, en relación con la palabra "
profesional", tantas veces repetida, y al hilo de todo lo dicho en este Foro, quiero hacer unas "
reflexiones en voz alta" sobre ese concepto tan utilizado de "
profesionalidad", muchas veces de forma incosciente y rutinaria...

Desde hace ya unos cuantos años se habla mucho de esta cuestión, ya que parece ser una tendencia generalizada el querer "
profesionalizar" el ejercicio de cualquier actividad, sea del tipo que sea, industrial, de servicios,
artística, etc, en las que están implicados una serie de
oficios especializados... Ahora bien, observo que en aras de esta "
profesionalización", lo que se hace, de forma más patente y "
perentoria", es lo que podría denominarse como una "
regulación administrativa" de la actividad, redactándose, como consecuencia, una serie de normas y reglamentos en los que se plasman una serie de requisitos y de condiciones técnicas, administrativas, y de otro tipo, para poder ejercerla... es decir, entra en juego una burocracia administrativa, con un costo no despreciable, que pretende "
legalizar", "
controlar" y "
garantizar" el ejercicio de dichas actividades...

Todo esto está muy bien y es muy loable; es una tendencia generalizada y, al parecer, imparable, por lo que hay que aceptarla... Sin embargo, esa "
profesionalización" conlleva, en el fondo, unas nuevas necesidades "
crematísticas"
(¡Ah!, siempre "Don Dinero"), siempre crecientes, que, de alguna manera, limitan un tanto el ejercicio de una actividad... Hoy casi se podría decir que "
sin dinero no hay meneo", o lo que es lo mismo: sin él casi nada se puede hacer, y en ese hacer incluyo, por supuesto, las actividades artísticas ejercidas con carácter aficionado...

Ahora bien, yo me pregunto: "¿Esta "
profesionalización" ha carreado algún beneficio o mejora en la calidad del
objeto-producto de la actividad?"... Si nos atenemos a los resultados observables, no parece que la respuesta sea positiva... aunque esto puede ser debido a otras causas, que no entramos a analizar... Entonces, ¿qué se ha conseguido aparte de las "
ventajas" citadas con anterioridad?... ¡Poco, muy poco, o nada!... al menos en lo concerniente al "
leitmotiv" del que se hablaba al principio...

Respecto al ejercicio "
aficionado" o "
profesional" de un oficio os cuento una anécdota real, altamente ilustrativa:
Hace un tiempo, un vecino que veía el trajín de los coralistas cuando venían a mi casa a ensayar me decía: "Pepe, ¿algún día me explicarás por qué haces todo esto si no sacas ni un duro, más bien lo contrario?" Mi respuesta fue inmediata: "No, nunca te lo explicaré, porque aunque te lo explicara mil veces nunca lo entenderías"....
Creo que la cuestión central del tema está ahí: en la vocación, en el trabajo, en el esfuerzo, en la dedicación que se pone en el desempeño de una tarea, y no tanto en la "
profesionalización" de la misma, que parece acarrear, por lo que se observa, una disminución, cuando nó un pérdida de estos, llamemosles,
valores...

¡Ah!, recuerdo con añoranza los años de mi niñez cuando los mozos de mi pueblo cogían sus bicicletas, ataban un par de alpargatas al sillín y se iban a jugar al futbol a los pueblos cercanos... Era una fiesta si, además, pese a regresar jadeantes y exhautos, pedaleando, habían ganado... "¡
Pepe, eres un nostágico, un romántico, porque aquellos tiempos ya pasaron"... Sí, sí, pero no lo puedo remediar... Debe de ser por la edad, que no perdona, aunque los años te hagan ver con claridad, y aceptes, cómo vienen los nuevos tiempos...