Me parece más que interesante la búsqueda de analogías entre las artes. Se trata en el fondo de la necesidad y la inquietud del hombre por alcanzar la ESENCIA de las cosas, y alcanzar la esencia, es alcanzar el conocimiento de las mismas.
Pienso, bien al contrario de ciertos planteamientos anteriores y en casi plena afinidad con Xabi (Xabi, estamos hechos el uno para el otro...

), que no es ni siquiera producente la comparación, sino la asimilación entre las diferentes manifestaciones del arte.
La pintura ciertamente, es otro arte en el cual, la captación de su mensaje entra también, como en la música, y en principio y con todas las reservas que se quieran, por otro sentido físico, directo, no necesariamente por los mecanismos y filtros intelectuales.
Los códigos de comunicación de ambas artes, según mi forma de verlos, consisten en la pronta llegada, en el impacto inmediato.
Y si hablamos de plasticidad, yo creo que no resulta muy complicado hacer uso de la imaginación y realmente, visualizar las líneas musicales (aunque no tengas ni zorra idea de música), los colores que representan los sonidos, y los dibujos que crean los directores, por ejemplo, con sus movimientos de sus manos.
Todo ello, aderezado de intuición, te acuna el alma. El placer de los sentidos.
Y otro atractivo en lo expuesto por Opinador, es la mutua admiración entre las dos artes, resulta algo excitante, casi mitológico.
Nunca había oido hablar de éste pintor, y me alegro de haberlo conocido ahora.
El primer cuadro que aparece en el enlace de Alfonso, curiosamente, me recuerda a los displays de los modernos equalizadores...