Moderador: Alfonso Calvo

Más bien por curiosidad (aunque esperaba exactamente lo que al final escuché), sintonicé el Programa, y, después de casi hora y media de una espera en la que nos largaron un preámbulo insufrible relativo a lo que se denomina pomposamente "casting" (que repitieron hasta el aburrimiento), comenzó el "verdadero" Programa... ¿El resultado?... lo que dije al principio: ¡Lo que me temía y esperaba!... ¡Nada nuevo sobre lo ya manido en ese mundo musical de la TV!... Algo parecido a otros Programas de triste recuerdo, aunque en lugar de ser cantantes individuales, esta vez utilizan lo que ellos denominan "Coros", por aparecer juntos en el escenario una veintena de voces tratando de cantar (y de bailar, pues parece que eso es lo esencial) ese tipo de música que antiguamente se denominada "música comercial"... Para mí, ni siquiera resultó un espectáculo, o "chou" (como otros lo llaman)... sino un bodrio más de los que ya nos tienen acostumbrados... (que nó domesticados)...






Yo ya he dado mi opinión sobre lo que me pareció esa "Guerra de los Coros" (¿Contra quién? ¿Contra los finos oidos? ¿Contra el buen gusto?), aunque ahora quiero matizarla un poco más... y no quiero ser tan irónico como Pepe Oliveira, aunque en el fondo yo sé que a él si le gustan estas cosas, porque gustarle, gustarle... le gusta hasta el marisco y el buen vino del Riveiro...



Amigo Iván: Has definido perfectamente, de forma muy erudita, a los "Coros" que nos deleitaron ayer noche... Yo así también lo entendí, pues, a mi parecer, estos Coros entonaron unos singulares "cantos gregorianos", aunque sólo en 6 de los modos eclesiásticos... o lo que es lo mismo, cantos del tio Gregorio, el pregonero de mi pueblo, que, sin tanto boato, ni tanta música de fanfarria, nos anunciaba con su trompetilla metálica, con la forma de un cuerno de vikingo, que su Concierto iba a dar comienzo (¡Tu-ru-rú, tu-ru-rú!.)... Y así, a continuación, nos largaba una retahila prosódica, o recitado arrítmico en el tono de Fu, parecido al de los "raperos" modernos (él era un adelantado de su tiempos, un visionario) que hacia las delicias, con su voz aguardientosa, de todos los que escuchábamos tamañas peroratas... No se le entendía absolutamente nada, pero tenía una gran musicalidad en su forma de decir, lo que nos llegaba al alma, por eso de ser suficiente penitencia para perdonarnos todos los pecadillos mortales que cometíamos sin ptretenderlo...









Rubén Díez Fernández escribió: Le doy 4 semanas. Me avisaréis porque, naturalmente, no pienso seguirlo.
¡Ruben, por eso no te preocupes!... Yo soy un "masoca" (es decir, que me gusta flagelarme) y espero verlo, aunque sea con la resignación de un crucificado... y te mantendré informado.. . ¿O lo hacemos por turnos y así se reparte el sufrimiento?...




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