Javier Busto escribió:Ave Verum está escrito a la memoria de mi madre, Maritxu (por ello los "MARÍA, MARÍA..." una forma de expresar mi desesperación ante su marcha.
.... pero realmente ¿fue capaz de transmitir lo que pretendía?
En una especie de ejercicio mental, creo que sería muy bonito e interesante manifestar una opinión personal, sobre si lo que entra por tu oído, en este caso, es directamente proporcional con la intención del autor.
Yo me mojo y transcribo aquí lo que pienso, lo que siento, al oir esos maravillosos últimos compases de su Ave Verum, rematados por dos sílabas universales y repetidas hasta la saciedad (A-MEN)
Jamás una palabra como ésta, de origen semítico, y que traducimos por "así sea", ha sido capaz de transmitir tanta emoción con tan poco texto, siempre que el acompañamiento musical sea el que corresponde a la solemnidad del vocablo. Tenemos un claro ejemplo en Messiah y en su Amén final, es la única letra, sin embargo, no hace falta más, la inmensa música hace el resto.
Y ahora sí, ahora transcribo algo de lo que dije sobre los cinco últimos compases del Ave Verum:
Veo en ese precioso final de las sopranos segundas, en ésos 5 últimos compases y después de los Marie, Marie, ésa sucesion de negras descendentes, bemol incluído, como se escapa la vida, como se reclina la cabeza, como, mediante ése sobrecogedor apianamiento, se abandona poco a poco el mundo de los vivos, con un sonido cada vez más ténue, más apagado, hacia el encefalograma plano, hacia la nada y el todo,
Vi morir a mi madre y esta extraordinaria pieza me ha llevado a captar todo ésto, sobre todo, en su parte final.
Jamás he oído un AMÉN tan ténue, tan diluyéndose, y al mismo tiempo, con tanta fuerza ¡¡que exprese tanto!! PROHIBIDO RESPIRAR MIENTRAS SE EJECUTA.
¡¡No me conformo con oir la música, la tengo que ver!!









